Mosul, 23 de enero de 2023–A los 26 años Mudher Nafaa Abdullah ya se estaba abriendo camino por medio de su empresa procesadora. Lo que había comenzado como un emprendimiento individual lentamente fue creciendo y expandiéndose. La manufactura de productos a base de aceite de oliva fue un trabajo artesanal de toda la vida que estuvo perfeccionando por 20 años.

Empezó fabricando los productos en 2001 pero no fue sino en 2003 que logró fundar la empresa Al Attar Land al oeste de Mosul. Cuando comenzó nunca pensó que su emprendimiento podría llegar a convertirse en lo que es hoy, una empresa que produce y distribuye aceite de oliva en todo el país, actividad que además le permite generar medios de subsistencia para muchas personas. Los agricultores iraquíes de las regiones vecinas le proveían con mucha facilidad las olivas que él necesita y gracias a esto la tarea de Mudher se volvía mucho más sencilla pues les compraba directamente a ellos y las procesaba.

El negocio se iba desarrollando muy bien y él imaginaba que la producción iba a ir aumentando gradualmente. Pensaba incluso que llegaría a abrir otra sucursal en East Mosul en poco tiempo. 

En pleno año 2015, todo esto cambió vertiginosamente mientras el EIIL comenzaba con sus ataques en esta región. Esa guerra dejó un saldo muy negativo sobre las personas y la infraestructura de Mosul, quedando muchos edificios reducidos a escombros por las incursiones aéreas. Trabajar en esa época se volvió muy complicado pues ya no podía traer olivas a Mosul desde las zonas aledañas.

Con una familia numerosa a cargo y otras 16 familias que dependían de él, no logró recaudar una cantidad suficiente de fondos como para poder trasladarlos a todos ellos a una zona más segura. “Irme de Mosul implicaba que tener que abandonar a todas estas familias”.

Fue después de un año que logró trasladarse a Erbil mientras la guerra seguí intensificándose en Mosul.

Durante el tiempo en Erbil, sus dos negocios sucumbieron a la guerra, terminaron destruidos por la constante lluvia de ataques con misiles. “No quedó nada en pie. La fábrica, la maquinaria, y todos los productos que tenía en existencia. Fue devastador porque el lugar en el cual yo trabajaba y que desarrollé por 18 años había desaparecido por completo”.

Después de nueve meses, Mudher regresó a Mosul en 2018, decidido a reconstruir su sueño aún cuando tuviera que comenzar nuevamente desde cero. Y eso fue justamente lo que tuvo que hacer. Asumió un puesto de voluntario para la rehabilitación de infraestructura que incluía caminos y escuelas destruidos durante la guerra. Mientras trabajaba se enteró de la existencia de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y del trabajo que el Organismo realizaba para la recuperación económica en Iraq, sobre todo el destinado a los micro emprendimientos.

La OIM apoya el desarrollo de pequeñas y grandes empresas en la región para apuntalar la reconstrucción del tejido social y económico en las zonas afectadas por la guerra. Foto: OIM 

En su tiempo libre regresaba y trabajaba en la rehabilitación de su anterior empresa. Lo iba haciendo de a poco porque no contaba con suficiente dinero como para poder hacerlo de una vez. En 2020 solicitó el Fondo para Desarrollo de Empresas (EDF) de la OIM el cual brinda apoyo a pequeñas y medianas empresas afectadas por el conflicto y el desplazamiento y que fueron exitosas. Esto jugó un papel sumamente importante en los esfuerzos de recuperación pues le permitió reanudar sus actividades.

Actualmente la empresa ofrece valor agregado a productos localmente adquiridos en adición al procesamiento y envasado de servicios a más de 63 productos familiares, en tanto que las gobernaciones de Iraq ofrecen un mercado suficiente para tales productos.

“Lo más importante para mí en este punto fue que pude generar una fuente de ingresos para otras familias”

Brindarles un medio de subsistencia era clave para él, pero también lo era apoyar a quienes habían perdido muchas cosas durante la guerra – las viudas que perdieron a sus maridos en los enfrentamientos armados y que tenían que cuidar a sus hijos por sus propios medios en un momento en el que las mujeres debían ser acompañadas por un varón para poder trabajar.

Mudher era muy consciente de la importancia que tenía la contratación de estas mujeres. Entre ellas se encontraba Hamza de 35 años de edad. 

La OIM apoya el desarrollo de pequeñas y grandes empresas en la región para apuntalar la reconstrucción del tejido social y económico en las zonas afectadas por la guerra. Foto: OIM 

Cuando las fuerzas iraquíes tomaron East Mosul, quienes estaban varados en la zona controlada por el EIIL en la parte oeste buscaron refugio en el este. No fue una tarea fácil y tuvieron que encomendarla a traficantes que los trasladaron en horas de la noche. Hamza, su esposo, y sus cinco hijos se encontraban entre las familias que escapaban hacia el este.

Desgraciadamente algunas de las familias fueron asesinadas por las fuerzas del EIIL cuando estaban cruzando y no lograron irse del oeste. Hamza y su marido tuvieron que hacerse cargo de tres criaturas que habían perdido a sus padres. Hamza se los llevó y en los siguientes seis meses los crió junto a sus cinco hijos propios hasta que pudieron localizar a los familiares de los menores.

Irse del oeste no los liberó del peligro. Un año más tarde, un cohete lanzado desde el territorio del EIIL en el oeste se llevó la vida de su marido. Quedó viuda con tres hijos bajo su cuidado y sin ninguna fuente de ingreso.

Su historia es muy similar a las de otras mujeres que trabajan en la fábrica. Lo que ellas deseaban era poder trabajar libremente y sostener a sus hijos y todo eso lo pueden hacer en la empresa de Mudher.

Mudher sigue con la firme determinación de ayudar a mejorar las vidas de los miembros de su comunidad. Foto: OIM    

En la actualidad Mudher tiene 47 años y sigue con la firme determinación de ayudar a mejorar las vidas de los miembros de su comunidad. “La mitad de los beneficios de este proyecto van a los trabajadores. Lo más importante para mí es que las familias estén felices”.

La OIM apoya el desarrollo de pequeñas y grandes empresas en la región con el objetivo de apoyar la reconstrucción del tejido económico y social de las zonas afectadas por la guerra. Desde su inicio la OIM ha desembolsado más de 27 millones de dólares EEUU destinados a más de 1.600 empresas, ayudando en la creación de una fuente de medios de subsistencia para miles de empleados y sus familias.

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