Madrid, 11 de septiembre de 2023 – “Tal vez llevará tiempo, pero si es para ti, va a ocurrir; tan solo hay que estar atento”, comienza diciendo Mariella al recordar el momento en que su vida dio un giro inesperado cuando tenía apenas 16 años.  En 1982, mientras estaba esperando a una amiga en el centro de Lima, Perú, una pareja de turistas belgas se le acercaron y le pidieron instrucciones acerca de cómo llegar al legendario Museo del Oro.

La consulta llevó de inmediato a Mariella dos años atrás cuando asistió a una conferencia sobre el Museo del Oro en el Instituto Superior de Turismo Cevatur en Lima. Tras la muerte del padre de Mariella, cuando ella tenía 14 años, su madre, Ranulfa. consiguió un trabajo en la cafetería del instituto. Mientras la madre trabajaba, y para evitar que su hija perdiera su tiempo esperándola, pidió a su supervisor permiso para que Mariella presenciara algunas de las clases.

“Me sentí fascinada por lo que aprendí aquel día y todo eso quedó en mí para siempre”, relata Mariella.

“En todos estos años pude ver cómo España se desarrollaba de forma drástica; pasó del carro y el caballo al Opel Corsa”, dice Mariella riendo mientras se prepara para su espectáculo. Foto: OIM/Mónica Chiriac

Sentada frente a los turistas, usando el inglés que aprendió con mucho esfuerzo siendo adolescente, Mariella empezó a explicar no solamente cómo llegar al museo sino también la importancia de la asombrosa colección de objetos que estaban por ver. Los turistas estaban tan impresionados con la presentación de Mariella que inmediatamente la invitaron a ser su guía en el museo.  

Cuando la visita llegó a su fin, le dijeron que ellos eran profesores y la invitaron a visitarlos en Bélgica. Todo fue antes de la aparición de las redes sociales, por lo que cuando dejaron Perú, empezaron a enviarse cartas y eventualmente hablabar por teléfono. Luego, un día, le preguntaron si ella estaba interesada en estudiar en el exterior. Sin consultárselo a su madre, Mariella aceptó la oferta y empezó a prepararse para pedir una beca y estudiar psicopedagogía en Bélgica.

Cuatro años más tarde luego de innumerables procedimientos burocráticos, Mariella se encontró en un vuelo rumbo a Bélgica. Seis meses más tarde llamó a su madre para avisarle que no iba a regresar. “Recuerdo hacer la fila en el teléfono público junto a otros migrantes para poder llamar a mi madre”, dice.

Contaban con tan solo un par de minutos para conversar, y en esas charlas pasaban de las lágrimas a las risas en cuestión de segundos. “Mi madre me contaba quiénes habían fallecido y que era el cumpleaños de mi tía, y yo le contaba sobre mi salud y mis clases”.

Pasaron 11 años antes que ella pudiera pisar suelo peruano nuevamente.  

Mariella en 1983 con su madre Ranulfa y dos de los profesores belgas que la ayudaron a moverse y estudiar en Leuven. Mariella le da crédito a su madre que inculcó en ella el deseo de estudiar. Falleció el año pasado a la edad de 99. Foto: archivo personal de Mariella

Como a ella siempre le encantó enseñar, Mariella eligió estudiar psicopedagogía. Aquí la vemos junto a amigos de la universidad de Nicaragua, México y Perú en 1985. Todos estaban estudiando en Bélgica con becas para estudiantes iberoamericanos. Foto: Archivo personal de Mariella.

En Leuven, Bélgica, los profesores habían encontrado un lugar para que ella pudiera alojarse, le dieron una bicicleta, y le explicaron cómo llegar a la oficina de correos, al supermercado y a la universidad. Mariella de inmediato se sintió en casa. “Yo era una de las pocas jóvenes negras en Bélgica en aquel momento, pero tenía un gran sentido de pertenencia”, recuerda. “La gente solía llamarme la “morenita” pero realmente no me incomodaba y no tenía miedo de ocupar mi lugar”.

Mariella con frecuencia viajaba entre Bélgica y España para visitar amigos, hasta que finalmente decidió radicarse en Madrid. El boom musical de los 90 junto a su nuevo lugar de residencia hicieron surgir nuevamente el amor de Mariella por la música. “Siempre quise hacer música, pero cuando eres joven no le puedes contar eso a tu madre porque ella dará por sentado que terminarás en el mundo de las drogas si te dedicas a eso”, dice entre risas.

Se dedicó también a hacer traducciones para ganar algo de dinero, consiguió un lugar para vivir y muy pronto empezó a reservar shows. “Siendo una de las pocas migrantes negras en aquel momento, la mayor parte de las personas pensaban que yo trabajaba como empleada doméstica o en un burdel”, recuerda.

“La cultura no es un grado social, sino que le pertenece a todo el mundo. Es algo vivo e inmaterial”, declaró el renombrado artista brasileño Carlinhos Brown durante el evento organizado para el Día Internacional de Iberoamérica en el centro cultural Casa de América en Madrid el 19 de julio. Fotos: OIM/Mónica Chiriac

Actualmente Mariella Köhn es cantante, poeta, compositora, musicóloga y presidenta de Afro-América Cuenta y Canta. Esta asociación promueve la historia y las contribuciones culturales de Iberoamérica y sus afrodescendientes. Sus proyectos están vinculados a la música, la gastronomía, la poesía y el teatro y son una vía para promover la integración y la coexistencia. De acuerdo con su sitio de internet, “no se busca tan solo entretener, se busca también educar y por qué no, sanar”.

En este momento tan especial en el que la comunidad internacional debe enfrentar una confluencia de crisis y de profundas transformaciones en todo el mundo, la Cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 2023 en Nueva York (18 y 19 de septiembre) debería ser un momento de verdad y reflexión. El Secretario de Naciones Unidas les ha pedido a los líderes mundiales que preparen un Plan de Rescate para la Cumbre y es imperativo que el mismo incorpore la movilidad humana.

Mariella es una de los 60 migrantes que representan a unas 55 asociaciones de migrantes de toda España que han participado de una capacitación técnica organizada por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en España en el marco de su Proyecto MATRIZ. De conformidad con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 17: Alianzas para los Objetivos, la iniciativa procura mejorar el valor de las asociaciones de migrantes con sede en España y sus contribuciones al desarrollo sostenible por medio del fortalecimiento de sus capacidades técnicas y de su red, como también por medio del vínculo con las comunidades a las cuales representa.

Para facilitar el acceso de las asociaciones de migrantes a las convocatorias para presentación de propuestas locales, nacionales y europeas, la OIM organiza sesiones de capacitación sobre desarrollo y gestión de proyectos. Foto: OIM

Mariella junto a María Jesús Herrera, Jefa de Misión de la OIM España, durante la ceremonia de los Premios MATRIZ donde fue galardonada por su interpretación del poema “Me gritaron negra”. Foto: OIM

Al finalizar la primera fase del Proyecto, la OIM lanzó los Premios MATRIZ, una competencia abierta a todas las asociaciones de migrantes que desearan presentar una propuesta de proyecto  innovadora. La asociación de Mariella fue una de las dos galardonadas y recibió un premio en efectivo por un monto de 10.000 euros, gracias a su reinterpretación y ejecución del famoso poema “Me gritaron negra”. 

Escrito en 1978 por la coreógrafa peruana Victoria Santa Cruz, el poema hace referencia a muchas de las experiencias vividas por Victoria y otros afrodescendientes, sobre todo por mujeres, que han padecido discriminación racial. Puesto que ese poema había influenciado su vida de diversas maneras, Mariella siempre había tenido la esperanza de poder interpretarlo un día en un gran escenario. Tan pronto como se enteró de la convocatoria a propuestas por parte de los Premios MATRIZ, Mariella se contactó con el sobrino de Victoria y le pidió permiso para usar el poema.

Tras haber ganado el premio, la asociación usó el video junto a otros materiales de apoyo para capacitar a representantes de otras asociaciones de migrantes en la tarea de concientizar acerca de los discursos de odio, la discriminación y el hostigamiento en las escuelas.

Si bien ella siempre amará a Perú, Mariella piensa que en su país hay mucha discriminación y clasismo en tanto que España se está volviendo una sociedad más polarizada con cada día que pasa. Foto: OIM/Mónica Chiriac

Desde ese día en donde cruzó la ruta de sus amigos profesores belgas en Perú, ahora Mariella ha adquirido la ciudadanía española y se ha convertido en la artista que siempre quiso ser, además de desempeñarse como una combativa activista en favor de los derechos de los migrantes. Sin embargo, sabe que no todo el mundo tiene la suerte que ella ha tenido; pero la la suerte representa tan sólo un 1 por ciento, el resto es trabajar duro, dice ella.

“El poema de Victoria me ha enseñado que uno tiene que afrontar sus propios demonios, pues nadie más podrá hacerlo”, explica Mariella. “Alguien tal vez nos grite cosas horribles, pero depende de uno darle o no valor a esas palabras. Hay que seguir creciendo como persona”.

El Proyecto MATRIZ de la OIM es financiado por el Ministerio de Inclusión Social, Seguridad Social y Migración de España. 

Esta historia fue escrita por Mónica Chiriac, Oficial de Prensa de la Oficina Regional de la OIM en Bruselas. 

SDG 10 - REDUCCIÓN DE LAS DESIGUALDADES
SDG 17 - ALIANZA PARA LOGRAR LOS OBJETIVOS