Foto: OIM/Burak Çerci

Turquía, 20 Sep 2021 Mientras los atletas compiten por el oro en los Juegos Paraolímpicos de Tokio, las esperanzas olímpicas, entre ellas, el nadador discapacitado Alireza en Turquía, los observa. Inspirado y motivado, espera su turno para participar en los Juegos.

Alireza comenzó a nadar a la edad de 15 años tras haber visto a un nadador chino discapacitado en televisión por primera vez. “Me impresionó y me motivó desde el momento en que lo vi. Pensé que si ese nadador chino lo podía hacer a pesar de su discapacidad, yo también podía, incluso llegar más lejos que él”.

“Nadie quiere hablar con una persona en una silla de ruedas. Cuando perdí mis músculos, me di cuenta de que también había perdido mi conexión con la sociedad”, dijo Alireza, quien originalmente es de Irán pero ha estado viviendo en Turquía desde 2019. Su discapacidad genética provoca atrofia en los huesos y músculos, dejándolo sin posibilidad de caminar y usar sus manos. También tiene dificultad para hablar y comer.

A pesar de su discapacidad y contra todas las adversidades, Alireza se convirtió de todos modos en un nadador competitivo y se unió al Equipo Nacional de Natación de Personas Discapacitadas de Irán en 2009.

Alireza creció con sus padres y sus hermanos con el mismo desorden genético en la ciudad de Hamedan, en Irán. Sus padres lo cuidaron a pesar de tener limitaciones financieras, brindándole apoyo para que pudiera proseguir con su sueño y llevándolo al natatorio.

Mientras crecía, la discapacidad de Alireza iba empeorando con el tiempo. Podía caminar con la ayuda de bastones, pero ahora solamente podía usar un brazo y estaba confinado a una silla de ruedas. Desde entonces, advirtió que la gente había cambiado la actitud hacia él. Muchas personas lo desmotivaban; incluso sus padres a veces estaban desesperanzados y no podían ayudarlo con el transporte o las necesidades básicas. Se sintió solo y desesperado. “La vida es tan limitada para las personas con discapacidades en Irán”, señaló. Pero nadar fue lo que lo trajo de regreso a la vida y lo que se convirtió en su pasión.

Estos desafíos no le hicieron perder las esperanzas. “Me encanta nadar porque es el único momento en el cual siento que no soy discapacitado. No hay discapacidades u obstáculos cuando uno está en el agua”. Después de unirse al Equipo Nacional de Natación de Discapacitados, participó en muchas competencias nacionales e internacionales en las que logró ganar 15 medallas.

 “Mi motivación era tan alta que me di cuenta que era el inicio de mi camino rumbo a los Juegos Olímpicos. La participación en los Juegos Olímpicos significó todo para mí a pesar de no haber ganado ninguna medalla”. Alireza fue invitado a los Paraolímpicos en 2016 y en 2018, e incluso llegó a romper un récord durante el proceso de preselección. Desgraciadamente, no tuvo la oportunidad de participar en los Juegos Paraolímpicos debido a razones que no tuvieron que ver con su desempeño atlético. “Me sentí tan inútil, como si yo no hubiera existido. Había trabajado tan duro por este sueño durante 20 años. ¿Qué haría si no podía nadar?”.

Enfrentando numerosos obstáculos para alcanzar su sueño en Irán, decidió trasladarse a Turquía. Cuando migró a ese país, la OIM, la Universidad de Trakya y el Directorio Provincial de Gestión de la Migración de Edirne lo apoyaron mientras se establecía en Turquía. “Nunca olvidaré la ayuda y el apoyo que recibí. La gente me vincula a Turquía porque son realmente cálidos y considerados. Creo que este lugar se ha convertido en mi hogar y es aquí adonde pertenezco”.

Alireza rápidamente se integró a la comunidad turca, concientizando acerca del padecimiento de las personas discapacitadas y de sus luchas. La Universidad de Trakya aumentó sus esfuerzos para crear un entorno inclusivo para personas con discapacidades por medio de la construcción de caminos y senderos de acceso especiales.

“Cada persona tiene la inteligencia y la capacidad para hacer lo que quiera sin importar que sean migrantes o personas discapacitadas. Lo clave es creer en uno mismo y dar un paso para el logro de los objetivos”.

El viaje de Alireza rumbo a los Juegos Olímpicos no ha concluido aún. Está comprometido con hacer que su sueño se vuelva realidad y sigue entrenando para competir en los Olímpicos algún día. “Lo que realmente deseo es alentar a todos para que puedan enfrentar sus propios desafíos. Yo quiero que la gente diga: 'si Alireza lo logró a pesar de su discapacidad, ¡yo también!'".

La OIM Turquía trabaja muy de cerca con instituciones nacionales e internacionales para brindar asistencia médica, alojamiento, alimentos, y otros servicios básicos para los migrantes más vulnerables. Ha brindado apoyo a Alireza consistente en asesoramiento legal, servicios de consultoría, y lo ha apoyado para que pudiera acceder a asilo por medio de la cooperación con los asociados nacionales. Junto a las ONG locales la OIM sigue ayudándolo para que pueda finalizar el proceso legal de modo tal que pueda participar en los Juegos Paraolímpicos.

Escrito por Melis Güner, Asistente de Comunicaciones en la OIM Turquía