Prenelise es una de las 800.000 personas que necesitan acceder a asistencia vital tras el terremoto del mes pasado. Foto: OIM/Mónica Chiriac

Haití, 13 Sep 2021 - Prenelise, 90 años solía sentarse afuera a mirar cómo sus nietos jugaban. E hizo también eso la mañana del 14 de agosto, día en el que un terremoto de intensidad 7,2 destrozó su casa. Perdió el conocimiento al tiempo que se desmoronaba. “Mi hija me empujó hacia afuera y logró salvarme”, dice. “No sé dónde estaría si no fuera por ella”.

Prenelise había escuchado con frecuencia a las personas hablar de terremotos e incluso había presenciado un par, pero ninguno había sido tan devastador y traumático como el del mes pasado – uno de los más intensos ocurridos en Haití. La ciudad de Cavaillon en el departamento Sud en el cual ella vive, junto con los departamentos de Grand'Anse y Nippes se han visto especialmente afectados. La casa de Prenelise es una de las 52.000 destruidas, además de las 77.000 que sufrieron daños severos.

Como otros miembros de la comunidad de Haití, Prenelise nació y fue criada en la casa que ella llamó su hogar durante décadas. El terremoto le robó sus pertenencias, incluyendo mobiliario, vajilla y otros objetos que ella valoraba mucho y había resguardado por años, esperando poder dárselos a sus nietas.

El terremoto destrozó 52.000 viviendas y dañó a otras 77.000 casas, junto a infraestructura esencial como puentes y caminos. Foto: OIM/Mónica Chiriac

La familia, de cuatro integrantes, vive ahora en un albergue temporal que los nietos de Prenelise construyeron con restos que pudieron rescatar. Demasiado orgullosa para pedir a sus vecinos que la alberguen, espera poder acceder pronto a ayuda para poder construir una casa nueva.

Miles de otros haitianos se encuentran desplazados y procurando refugio en las casas de sus vecinos, en albergues temporales, en capillas o en otros sitios de desplazamiento informal. Incluso mucho antes de que el terremoto ocurriera, miles de personas ya habían sido desplazadas por la violencia de las pandillas y otras se quedaron sin hogar este año por las tormentas tropicales.

Mientras que algunos han podido encontrar contención inmediata junto a parientes o amigos, otros están ignorando las recomendaciones de seguridad y han retornado a dormir en sus propias viviendas. “Estamos más cómodos acá y seguimos llamando hogar a estas dos paredes que siguen aún de pie”, dice Similiane, la vecina de Prenelise, de 85 años.

En la ciudad de Jérémie, el Pastor  Calas Jean Veel ha estado albergando a miembros de la comunidad en su capilla en tanto que otros se han refugiado en albergues temporales. Foto: OIM/Mónica Chiriac

Desde que ocurrió el terremoto, se ha informado que más de 2.200 personas perdieron la vida, cientos siguen aún desaparecidas, y más de 12.000 están heridas. Las comunidades en las cuales los centros de salud han sufrido daños están ahora batallando para acceder a asistencia médica vital. Los desplazados están viviendo en condiciones precarias, exponiéndose a enfermedades infecciosas tales como el cólera, la diarrea y la malaria; y con menos del 1% de la población vacunada contra la COVID-19 las preocupaciones sanitarias y las necesidades médicas crecen más y más cada día.

Casi 1.500 personas con discapacidades se han visto afectadas y necesitan asistencia de emergencia. Muchas personas traumatizadas tienen la necesidad de recibir apoyo inmediato en materia de salud mental. Los equipos de protección de la OIM, incluyendo psicólogos debidamente capacitados, se encuentran en terreno brindando ayuda, teniendo en cuenta especialmente a las mujeres y menores que son más vulnerables a convertirse en víctimas de la explotación y el abuso sexual.

Los camiones de la OIM están viajando cientos de kilómetros para proceder a la entrega de asistencia inmediata a los más afectados. Foto: OIM/Mónica Chiriac  

Muchas comunidades como la de Prenelise viven en zonas a las cuales es difícil llegar, en donde el acceso es generalmente limitado – y en este momento prácticamente imposible – debido a que puentes y caminos están severamente dañados. Desde el primer día la OIM ha estado enviado camiones a todo el país, viajando a lo largo de cientos de kilómetros para entregar artículos esenciales de socorro.

En calidad de líder del Grupo Sectorial de Albergues, Artículos No Alimentarios y Coordinación y Gestión de Campamentos en el país, la OIM ha establecido un servicio común de canales abiertos a los asociados para la provisión coordinada de albergues y artículos para el hogar. Trabajando muy de cerca con el Gobierno, incluyendo al Directorio de Protección Civil de Haití, los equipos de la OIM han entregado artículos esenciales de asistencia a más de 100.000 personas hasta el momento.

Los equipos de ingeniería de la OIM ya han llevado a cabo más de 700 evaluaciones estructurales en los tres departamentos. Foto: OIM/Mónica Chiriac

La OIM le está brindando su apoyo al Ministerio de Obras Públicas, Transporte y Comunicaciones, llevando a cabo evaluaciones estructurales para establecer si los edificios pueden repararse o deben ser demolidos. Más de 1.200 evaluaciones se han llevado a cabo en tres departamentos desde el 30 de agosto.

Entre los cientos de escuelas y de centros de enseñanza afectados por el sismo, se encuentra el Colegio Saint Jean des Cayes– un edificio histórico que forma parte del acervo nacional de Haití, en el departamento Sud. Dos de sus estructuras sufrieron daños en tanto que una tercera se balanceó y prácticamente colapsó. El edificio fue considerado como inseguro por la evaluación estructural y por ende demolido. “He estado esperando el veredicto desde el primer día”, sostiene el director, Pastor Jean-François Printemps, quien ahora se encuentra trabajando junto a los trabajadores de la construcción para quitar los escombros.

El histórico colegio Saint Jean des Cayes es uno de los edificios que se han visto profundamente afectados por el terremoto. Foto: OIM/Mónica Chiriac

El 14 de agosto, el director se encontraba en el edificio, pintando las aulas antes del inicio de las clases. “Me di cuenta de que yo era la única persona que se encontraba en el piso superior cuando empecé a sentir que se sacudía”, dice. “Me agazapé en un rincón debajo de una mesa y empecé a rezar, pidiendo por mi vida”.

Estando el nuevo año lectivo a punto de empezar, Jean-François necesita contar con aulas temporales para los 750 estudiantes que no tienen un lugar para estudiar. “Es esencial poner el foco en encontrar soluciones lo antes posible”, dice.

Eliane y su familia están entre las miles de personas que necesitan acceder a asistencia de albergues de emergencia. Foto: OIM/Mónica Chiriac

La respuesta de emergencia de la OIM actualmente recibe el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo (USAID), la Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la UE, el Ministerio de Relaciones Exteriores, del Commonwealth y de Desarrollo y el Fondo Central de Respuesta a Emergencias de las Naciones Unidas.

El terremoto, junto a otras crisis preexistentes, ha exacerbado de manera dramática las necesidades humanitarias en terreno. Más de 800.000 personas necesitan aún asistencia vital, en tanto que se necesitan fondos para los esfuerzos de recuperación a largo plazo, con el foco puesto en los albergues, el apoyo de salud mental, y la prevención de la COVID-19.

Para ayudar a los afectados la OIM ha lanzado un Llamamiento Urgente y una página para recaudar fondos.

Ayúdenos a ayudar más. Done hoy.

Esta historia ha sido escrita por Mónica Chiriac de la OIM, Tel: +509 4742 9840, Correo electrónico: mchiriac@iom.int.