Ali en un sitio que congrega a personas desplazadas en Wadi Halfa, su nuevo hogar por un tiempo indeterminado. Foto: OIM Sudán/Noory Taha 

Sudán del Norte/Nilo Blanco, Sudán – “Duermo en una cama alquilada en un parque. Hay momentos en los que no tengo suficiente dinero como para comer y tengo que pedir alimentos en los restaurantes”, dice Ali, una de los 9 millones de personas desplazadas dentro de Sudán desde que el conflicto estalló en abril de 2023. 

Ali, desarraigado de su hogar en Omdurman, Jartum, vive hoy en un sitio donde se congregan personas desplazadas en Wadi Halfa, una pequeña ciudad enclavada en las riberas del Lago Nubia en Sudán del Norte – un Estado que actualmente alberga a más de 402.000 personas desplazadas internamente (IDP por su sigla en inglés).

Un parque en Wadi Halfa, una ciudad fronteriza en el Norte de Sudán, transformada en un sitio que congrega personas desplazadas recientemente desde Sudán. Foto: OIM Sudán/Noory Taha

Muchas personas esperan poder cruzar a Egipto y encontrar algo de seguridad, en tanto que otras se encuentran en el limbo y su espera se hace interminable y se convierte en meses agonizantes. Cada día que pasa es un constante recordatorio de la vida que Ali ha dejado atrás y del desgarrador viaje que tuvo que emprender hace algunos meses.  

“Después de que mi tío fuera asesinado, yo sabía que tenía que irme. Agarré lo que pude y me tomé un autobús. Fui desde Omdurman a Shendi, luego a Dongola y finalmente, después de algunos días, llegué a Wadi Halfa. Fue un viaje largo y me sentía muy enfermo”, recuerda Ali.  

Al llegar a Wadi Halfa, Ali sintió una mezcla de alivio e incertidumbre; desempleado y teniendo que lidiar con una condición médica, Ali vivió un momento muy difícil al tener que asegurarse un puesto de trabajo. Enfermedades crónicas múltiples, junto a dos cirugías lo dejaron imposibilitado para levantar cosas pesadas y esto complicó aún más la búsqueda de empleo. Encima de todo, el conflicto en curso lo había privado de acceso a servicios esenciales de cuidado de la salud y a medicación vital.  

Sin posibilidad alguna de acceder a tratamiento, Ali se encontró con que su salud empeoraba día a día hasta que se cruzó con el equipo de salud móvil de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Fue atendido por un médico y recibió dinero en efectivo para cubrir la medicación que se le había recetado además de pruebas de laboratorio como parte de la asistencia brindada por la iniciativa de Cooperación en materia de Migración y Alianzas para Soluciones Sostenibles (COMPASS) financiada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de los Países Bajos.  

Ali se benefició con servicios de cuidado de la salud brindados por la OIM, accediendo a una consulta médica y recibiendo apoyo en dinero en efectivo para comprar la medicación que debía tomar. Foto: OIM Sudán/Noory Taha

Omnia, de 25 años de edad y madre de dos niños pequeños, es originaria de Jartum. Como otras personas, ella escapó de los enfrentamientos y ataques a un lugar de seguridad relativa, terminando en el Estado del Nilo Blanco, estableciéndose en un sitio que congregaba a personas desplazadas similar a aquel en el cual Ali se había establecido.   

Por suerte el viaje de Omnia fue en cierta manera mucho más tranquilo, pero sin embargo, tuvo que ajustarse a las nuevas condiciones de vida y al nuevo entorno.  

“Mi vida antes de la guerra era hermosa pero luego todo se dio vuelta y terminamos aquí. Uno de los mayores desafíos para mí y para mi familia son las infecciones y las enfermedades. Mis dos hijos están enfermos y yo también”, dijo Omnia. 

Además de la asistencia de emergencia para cuidados de la salud y del apoyo en efectivo para el abordaje de las necesidades sanitarias la OIM coordina también clínicas móviles en tres estados, incluyendo el de Nilo Blanco, para brindarles a las comunidades afectadas apoyo indispensable para cuidado de la salud primaria  gracias al Fondo Central para la Acción en casos de Emergencia de Naciones Unidas (UN CERF).   

Operaciones cotidianas de una clínica móvil en el Estado de Nilo Blanco. Las clínicas móviles apoyadas por la OIM son una cuerda salvavidas para las personas desplazadas por los conflictos con necesidades médicas. Foto: OIM Sudán/Noory Taha

“Mis dos hijos se enfermaron gravemente y si no fuera por los servicios médicos que recibimos en esta clínica móvil, el sufrimiento hubiera sido insoportable y la vida se hubiera tornado muy difícil”, Omnia dijo aliviada.  

Cerca del 65% de la población de Sudán no tiene acceso a cuidados de la salud y entre un 70 y un 80% de los hospitales en las zonas afectadas por conflictos ya no son más funcionales, de acuerdo con datos compartidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).   

Se han reportado brotes de cólera, dengue, sarampión y malaria en todo Sudán. Los sitios que congregan a personas desplazadas, como por ejemplo los de los estados del Norte o del Nilo Blanco se encuentran en un riesgo mayor porque están atestados y no cuentan con acceso a cuidados de la salud primaria.   

“En estos sitios de desplazamiento hay personas que padecen condiciones médicas que amenazan a la vida, enfermedades crónicas complejas, personas con cáncer y con enfermedades no contagiosas tales como la diabetes y la hipertensión. Todas estas dolencias requieren de atención médica inmediata”, sostiene Amna Khairy – uno de los médicos de la OIM que trabaja en el Estado del Norte.  

“Te rompe el corazón ver su sufrimiento, sin acceso a servicios de cuidado de la salud o a medicación esencial para que su condición se mantenga estable”.   

Para ayudar a personas como Ali y Omnia la OIM está aumentando su respuesta en materia de salud y brinda apoyo integrado en materia de salud, nutrición, salud mental y psicosocial, protección y respuesta a la violencia basada en género.  

A la fecha la OIM ha brindado servicios de salud primaria y cuidados especializados de la salud a más de 73.000 personas. También desde que el conflicto comenzó, controles de nutrición a más de 4.400 personas en campamentos de personas desplazadas internamente y refugiados, en sitios donde se congregan las IDP, puntos de acceso y rutas migratorias claves, además de las comunidades de acogida. La asistencia se brinda por medio de ocho instalaciones sanitarias permanentes, cuatro clínicas móviles, dos centros de recursos y de respuesta a migrantes (MRRC), además de un centro de evaluación de salud y migración en los Estados de Aj Jazirah, Blue Nile, Gedaref, Kassala, Northern, Red Sea y White Nile como así también en Northern Abyei PCA North. 

Escrita por Olga Borzenkova, Oficial de Comunicaciones, y Lisa George, Oficial Nacional de Prensa, OIM Sudán 

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