Una unidad móvil de la OIM asiste a los migrantes en el desierto de Obock. Foto: OIM/Alexander Bee

Obock, 7 de octubre de 2021 – Tras haber arriesgado su vida para poder regresar desde Yemen, Kofi* llegó a la costa de Djibouti con un aspecto totalmente confuso y agitado. Hablando sin coherencia alguna, parecía no tener conciencia de su entorno y simplemente daba vueltas aturdido.

Cuando solamente tenía 20 años, este joven migrante de Etiopía había planeado llegar al Reino de Arabia Saudita para conseguir trabajo. Sin embargo, sus esperanzas se vieron truncadas cuando las restricciones fronterizas impuestas por la COVID-19 le impidieron llegar al mencionado destino. Por el contrario, se quedó varado en Yemen, en donde su salud mental comenzó a decaer. Quería regresar a su hogar en Etiopía y cruzó el Golfo de Adén en una embarcación controlada por traficantes para llegar al Cuerno de África.

Sobre las costas del Mar Rojo y del Golfo de Adén, y muy cerca de Somalia y Etiopía,  Djibouti es un importante punto de cruce para los migrantes de la región. Al igual que Kofi, miles de migrantes cada año pasan a través de la denominada “Ruta Oriental”, a través del Golfo de Adén a la búsqueda de mejores oportunidades económicas en los países del Golfo, en particular en el Reino de Arabia Saudita.

De acuerdo con el informe de la OIM denominado “Una Región en Movimiento”, a fines de 2020 más de 400 migrantes en promedio se encontraban varados en Somalia y Djibouti, y aproximadamente 32.700 lo estaban en Yemen. En ese país, los migrantes tienen acceso limitado a albergues, cuidados de la salud, alimento y agua, además de sufrir abusos a sus derechos humanos, los cuales incluyen secuestro, explotación y detención arbitraria. Estos riesgos existían antes de la pandemia pero han aumentado en los últimos 18 años a medida que la crisis exacerba las desigualdades.

Con pocas opciones para retornar a sus hogares, los migrantes a lo largo de esta ruta con frecuencia contactan a los traficantes para el cruce marítimo de regreso a Djibouti y Somalia sin ninguna garantía de llegar sanos y salvos. Los traficantes usan embarcaciones pequeñas, atestadas y poco confiables que naufragan con gran facilidad. Ocasionalmente algunos tiran al mar a los migrantes para reducir el peso. Entre mayo de 2020 y agosto de 2021, más de 15.000 migrantes llegaron a Djibouti procedentes de Yemen, de acuerdo con datos de la Matriz de Seguimiento de Desplazamiento de la OIM. Sin embargo esta cifra no incluye a los que pudieron haber fallecido durante la travesía.

En la costa de Obock, Djibouti, la unidad médica móvil de la OIM se acercó a Kofi y al pequeño grupo de migrantes que había viajado con él desde Yemen. El equipo móvil les brindó primeros auxilios y agua y alimentos, pero el estado físico y mental de Kofi demandó una evacuación inmediata al centro de respuesta a migrantes (MRC) que es coordinado por la OIM en el área continental.

Un taller de tejido de canastas en Obock sirve para que las mujeres adquieran nuevas habilidades. Foto: OIM  

El vóleibol es una terapia sumamente valiosa para los migrantes que se encuentran en los MRC. Foto: OIM /Alexander Bee

Moussa Ali, Asistente Psicosocial de la OIM, recuerda que Kofi era “incoherente al hablar, y no podía ubicarse en el tiempo y el espacio”. Kofi había perdido toda confianza en sí mismo y en los demás, y a menudo interpretaba erróneamente las intenciones y conductas del resto. En entornos grupales permanecía aislado y alerta y todo eso daba cuenta de sus sentimientos de opresión.

Con el tiempo y la ayuda del personal del MRC Kofi empezó a cambiar. Para el enfermero de la OIM Moussa Isse, escuchar a Kofi y permitirle que se expresara libremente sirvió para que se estableciera un vínculo de confianza. Desde los guardias de seguridad en la puerta de acceso, hasta el personal de cocina que trabaja en el interior, el equipo del MRC ayudó a sacar a Kofi de su traumático estado y comenzó a hacerse de amigos.

Kofi, como todos los migrantes en el MRC se benefició a partir de una serie de actividades recreativas para ayudar a brindar apoyo a su salud mental y a su recuperación. Adicionalmente a las mujeres se las introduce en el aprendizaje del tradicional oficio del tejido de canastas para dotarlas de habilidades que podrán aprovechar al momento de retornar a su hogar. En agosto de 2021, 92 actividades recreativas fueron organizadas para los residentes del MRC. Para complementar eso, 64 migrantes tuvieron discusiones individuales con el personal de salud mental de la OIM y otros 92 participaron en grupos de discusión, lo cual les ha permitido expresar sus dificultades en su viaje y los temores que pudieran albergar en cuanto a retornar a sus hogares.

Migrantes disfrutan de un juego de metegol. Foto: OIM/Alexander Bee

Un juego de ajedrez permite que los migrantes puedan dejar de pensar tanto en el pasado. Foto: OIM /Alexander Bee

Moussa Ali dice que concientizar acerca de la salud mental de los migrantes que llegan es una tarea que no debe interrumpirse. “La estigmatización de las personas que padecen problemas de salud mental es un problema importante que todos los actores gubernamentales e internacionales deben abordar. Esto es aún más crítico en el caso de migrantes que no cuentan con el apoyo social y económico indispensable para su recuperación”.

Gracias al apoyo del MRC, Kofi comenzó a expresar sus emociones y siguió avanzando a paso firme hacia su recuperación. Incluso pidió que le cortaran su cabello de manera tal de “verse presentable”.

En la víspera de su partida, tras varias semanas en el MRC, todos estuvieron de acuerdo en que Kofi había logrado una recuperación dramática de las consecuencias de experiencias negativas.

Kofi con algunos de sus amigos en el MRC gestionado por la OIM en Obock. Foto: OIM/Alexander Bee

“El éxito del apoyo es, en última instancia, el resultado del trabajo de un equipo unido y bien capacitado, y la alegría de Kofi al momento de irse del MRC es testimonio del éxito que ha logrado”, dice Ali.

En colaboración con los gobiernos y los asociados humanitarios, la OIM en Djibouti sigue abordando los desafíos humanitarios, de derechos humanos, seguridad y protección que los migrantes deben enfrentar en la región. Entre enero de 2020 y agosto de 2021, más de 4.500 migrantes han sido recibidos en el MRC en Obock y han recibido apoyo para seguimiento familiar, retorno voluntario asistido, apoyo psicosocial y de salud mental, y mucho más. Gracias a estos esfuerzos, los migrantes como Kofi pueden retornar a sus hogares en condiciones de seguridad y comenzar a reconstruir sus vidas.

* Nombres cambiados para proteger la identidad

Esta historia ha sido escrita por Ali Moussa, Asistente de Salud Mental y Psicosocial, Correo electrónico: amoussa1@iom.int; Abdallah Mohamed, Punto Focal en Comunicaciones para la OIM Djibouti, Correo electrónico: abdamohamed@iom.int; y Amber Christino, Funcionaria de Prensa en la Oficina Regional de la OIM para África Oriental y el Cuerno de África, Correo electrónico: achristino@iom.int.