Bucarest, 10 de mayo de 2022 – Cuando la guerra comenzó, Alina de 30 años de edad, puso algunas cosas en una pequeña mochila y se fue a Izmail, a cuatro horas de Odessa en coche, con su hermana, su cuñado y sobrina. Con los amigos que los alojaron eran 11 adultos y menores en una misma casa, junto a 15 gatos y perros.

“Lo más importante de todo era que estábamos juntos y seguros, situación que se mantuvo hasta la semana pasada”, cuenta.

Sus amigos y familiares tenían diferentes sugerencias acerca de adónde ir desde Izmail. Algunos pensaron en reunirse con amigos que se encontraban en Italia en tanto que otros, como su hermana, no podían soportar la idea de dejar a sus parejas atrás.

Para algunas personas como su madre, irse nunca fue una opción. En algún lugar en las afueras de Odessa, la madre de Alina está ocupándose de sus rosas. “Ella sigue con su vida e intenta hacerlo lo mejor que puede”.

Muchas personas jóvenes como Alina que están escapando de la guerra en Ucrania y no tienen personas a cargo han visto cómo sus vidas han cambiado drásticamente. Ahora deben enfrentar la tarea de tener que comenzar desde cero totalmente solos, en lugares absolutamente nuevos, lo cual para muchos representa una idea más que atemorizante.

Mientras pasaban las semanas en la casa en Izmail, Alina meditaba adónde ir y qué hacer. Tras un mes del inicio de la guerra, se dio cuenta de que no podía regresar a Odessa pero tampoco podía quedarse en Izmail. Era preciso irse de Ucrania lo antes posible.


En la ciudad fronteriza de Isaccea en Rumania, adonde Alina cruzó desde Ucrania, las autoridades, asociados, voluntarios y el personal de la OIM están listos para asistir a todas las personas que escapan de la guerra en Ucrania. Foto: OIM/Mónica Chiriac

Alina se enteró de que Canadá había lanzado una autorización para viajes de emergencia para nacionales de Ucrania que escapaban de la guerra. Pensó que esa podía ser una buena oportunidad para recomenzar, lejos de todo lo que estaba ocurriendo, y por más que tuviera que irse a vivir muy lejos de su familia.

“Me sonó como la clase de lugar en el que las personas que trabajan duro obtienen resultados”, dice ella con determinación.

Tras compartir su decisión con el grupo, empacó sus cosas y les pidió a su hermana y a su cuñado que la llevaran hasta la frontera con Rumania, que estaba a una hora de Izmail en coche, en donde se despidieron muy emocionados sobre todo por no saber qué podía llegar a ocurrir en el futuro.

“Fue muy duro despedirse, sin saber cuándo y cómo la guerra terminaría y cuándo podríamos volver a vernos”.

En la frontera se unió a la gran cantidad de personas que se subían al ferry para cruzar el río Danubio que separa a Ucrania del sudeste de Rumania. Isaccea es una pequeña ciudad fronteriza que normalmente es muy tranquila y que está ubicada en la costa del Danubio. La ciudad es ahora testigo del paso de miles de personas que a diario llegan desde Ucrania.

Una vez en Isaccea, gracias a las autoridades locales y a la gran cantidad de voluntarios ansiosos por ayudar, Alina consiguió que la llevaran hasta Bucarest, en donde le habían hecho una reserva para quedarse en un hotel por tres días.

Alina no sabe aún si su visión de la vida y actitud temeraria se desarrollaron gracias a los viajes o por el contrario, si eso fue lo que la impulsó a viajar. Foto: OIM/Mónica Chiriac

En su tercer día en Bucarest, con el dinero yéndose con rapidez, buscó por internet algún alojamiento gratuito para las personas que habían escapado de la guerra y se cruzó con Airbnb.org. Alina era una ávida viajera y como tal había pasado tres años viajando por Europa y Asia del Sudeste, con el deseo de aprender sobre culturas diferentes a la suya. En sus viajes había usado Airbnb en varias oportunidades, a veces sola, a veces con amigos.

Gracias a una alianza vigente con Airbnb.org, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) puede brindar alojamiento gratuito por períodos breves en Rumania, Polonia, la República de Moldova, Hungría y Eslovaquia, a cualquier persona que esté escapando de la guerra en Ucrania.

Alina se comunicó con la oficina de la OIM en Rumania y habló con Yana, que es una empleada ucraniana. Con ella discutió opciones de alojamiento. La OIM facilita y reserva de manera directa las estancias para quienes están escapando de la guerra en Ucrania, identifica listados adecuados que cumplan con los patrones requeridos y se comunica con los anfitriones siguiendo una serie de protocolos que buscan garantizar la protección y seguridad de los pasajeros.

Yana buscó un lugar adecuado para Alina en Airbnb.org, el cual debía contemplar sus necesidades en términos de duración y ubicación y se contactó con el anfitrión. “Esperaba poder encontrar un lugar con una ubicación central en el cual alojarme al menos por tres semanas hasta obtener la visa a Canadá”, explica Alina.

En sus viajes a Vietnam y otros lugares, Alina se alojó en innumerables hospedajes de  Airbnb. Foto del archivo personal de Alina.

Uno de los últimos viajes de Alina antes de la pandemia de COVID-19 fue a la cumbre del Monte Hoverla en los Cárpatos. Foto del archivo personal de Alina.

Habiendo ya cumplido con varias reservas a través de Airbnb.org desde que la guerra comenzó, Nicoleta y su esposo Andrei se sintieron más que felices de poder alojar también a Alina. Ellos bajaron al día siguiente, le mostraron el apartamento y finalmente le entregaron las llaves.

Al igual que muchísimos otros rumanos que se han movilizado para brindar apoyo a sus vecinos, Nicoleta y Andrei están más que dispuestos a ayudar a sus huéspedes con alojamiento y cualquier otra cosa que esté a su alcance. Incluso les han reservado turnos médicos y les han hecho compras.

“Sabemos que no nos van a pedir nada”, señala Nicoleta. “Es una cuestión de dignidad de modo que en ningún caso le impondríamos algo”.

Cuando conocieron a Alina, Nicoleta y Andrei se conmovieron por el hecho de que solamente llevaba consigo una mochila pequeña. “Traje conmigo sólo lo indispensable: ropa, una notebook y el secador de cabello”, dice Alina riéndose. “No necesito mucho y es mucho más sencillo viajar de esta manera”, agrega.

Cuando se conocieron, los anfitriones de Alina se conmovieron al ver que ella llevaba consigo tan solo una pequeña mochila. Foto: OIM/Mónica Chiriac

Alina solicitó una visa para Canadá y mientras la espera trata de disfrutar el tiempo en Rumania. Ubicado al lado de los Jardines de Cișmigiu, el apartamento le brinda a Alina la posibilidad de hacer paseos diarios para disfrutar del sol y olvidarse al menos por un rato de la solicitud de visa.

Le gusta mucho explorar lugares y ya ha hecho su primer paseo de a pie en la parte antigua de la ciudad de Bucarest. “Aprendí cosas muy interesantes sobre Ceaușescu y Drácula y me han hecho muchas recomendaciones en cuanto a qué comer y qué hacer”.

Alina cuenta que si bien en el alojamiento de Airbnb hay una cocina y que ella solía trabajar como chef profesional en su lugar de origen, actualmente no cocina mucho.

Si bien le gusta el apartamento y la ciudad, no quiere desviarse del camino y pensar que está de vacaciones. En parte por la guerra y en parte por cábala, no quiere hacer demasiados planes a futuro. Una vez que haya recibido la visa, decidirá en qué ciudad va a vivir y buscará alojamiento adecuado allí y eventualmente algún empleo en donde espera poder aprovechar sus habilidades para cocinar.

“Quiero ir paso a paso. No quiero hacer planes a futuro, ya no”, dice. “La guerra me ha enseñado que debo disfrutar del presente”.

Alina señala que estará agradecida de por vida por la amabilidad de las personas que la han ayudado en el camino: Andrey, Svetlana, Yuri, Natalya, Nicoleta y Andrei.

Alina se siente agradecida de que Nicoleta y Andrei hayan sido sus anfitriones en Bucarest. Foto: OIM/Mónica Chiriac

Si usted ha sido afectado por la crisis y necesitara de apoyo no dude en contactarse con alguna de las Líneas para llamados de emergencia de la OIM.

Si usted estuviera interesado en abrir las puertas de su casa para brindar su apoyo a estos esfuerzos, puede averiguar de qué manera puede hacerlo en Airbnb.org.

Si usted estuviera interesado en hacer una donación o financiar estos esfuerzos, por favor no deje de leer el Llamamiento Urgente de la OIM o de visitar la página de recaudación de fondos.

Escrito por Mónica Chiriac

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