Sheikh Faruk Ahmed, como muchos otros jóvenes de la comunidad a la cual pertenece, terminó la escuela primaria pero no pudo concurrir a la secundaria.  Desde los 14 años tuvo que trabajar para poder sostener a su familia pero debido a que no contaba con formación académica, no podía conseguir trabajos permanentes y bien pagos y en última instancia se esforzó para ganar lo suficiente y apoyar a quienes dependían de él. En Bangladesh era uno de los 2.2 millones de jóvenes que buscaban trabajo y que se unían a la fuerza laboral año tras año. La mayor parte de esos jóvenes no podían ser absorbidos por el mercado laboral doméstico.

Con muy pocas opciones viables a su disposición, Faruk, al igual que muchos de sus pares, soñaba con irse al exterior. Contrató los servicios de un intermediario quien le cobró la suma de 500.000 taka (BDT, moneda de Bangladesh), equivalentes a 5.925 dólares estadounidenses, y en 2021 lo llevó a Libia. Durante algunos años el joven trabajó como pintor en una fábrica, pero cuando el conflicto estalló en Libia su ingreso declinó y decidió viajar a Italia y conseguir allí un empleo mejor pago en un entorno con mayor seguridad. Nuevamente tuvo que recurrir a un traficante que hizo los arreglos pertinentes para que pudiera viajar a Italia en 2015.

Faruk Ahmed consulta con un oficial de terreno en Prottasha la cuestión de su plan de negocios y de su reintegración económica. Foto: BRAC

El viaje a Europa a través del Mar Mediterráneo era peligroso y atemorizante. Aunque no logró su objetivo de llegar a Europa y encontrar trabajo allí, se consideró afortunado porque fue rescatado en alta mar por la guardia costera italiana. Resulta trágico que cada año, cientos de migrantes perecen en alta mar intentando cruzar desde el norte de África a Europa.

Después de haber sido rescatado, Faruk fue trasladado a un centro de asilo en donde la vida era dura, y en última instancia no tuvo éxito en sus desesperados intentos por asegurarse los documentos que le permitirían vivir y trabajar en Italia. En 2019, decidió regresar a Bangladesh y el 25 de abril desembarcó en Dhaka tras haber estado lejos por cuatro años.

Faruk Ahmed recibe apoyo en especie de parte del Proyecto Prottasha. Este apoyo le ha servido para comenzar un negocio de cultivo de camarones. Foto: BRAC

Desgraciadamente la historia de Faruk es bastante habitual y pone de relieve el padecimiento de los migrantes vulnerables que están a merced de los traficantes, de los tratantes de personas, y de empleadores que son explotadores. Si bien Faruk logró regresar a su casa, muchos otros no tienen esa opción al alcance de la mano. Los migrantes necesitan información sobre migración segura y regular para que puedan tomar decisiones informadas.

Tras el retorno de Faruk, un miembro del Foro sobre Migración del sub-distrito de Paikgacha en Bangladesh, detectó que él necesitaba recibir apoyo. El miembro del foro lo conectó entonces con la oficina de proyecto de Prottasha en el distrito, a fin de que pudiera acceder a apoyo para su reintegración. Prottasha se conoce oficialmente con el nombre de Bangladesh: Gobernanza de la Migración Mejorada y de la Reintegración Sostenible, y es un proyecto liderado por el gobierno y financiado por la Unión Europea.

Reunión del Foro sobre Migración en Paikgacha, en plena actividad. Faruk Ahmed se une a la reunión del foro con regularidad. Foto: BRAC

Desde 2017, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Bangladesh, en sociedad con la ONG BRAC, ha estado brindando su apoyo a este proyecto. Los principales objetivos son reconstruir la capacidad para la gobernanza migratoria, concientizar acerca de la migración segura y apoyar la reintegración sostenible de los trabajadores migrantes que retornan. Los resultados del proyecto contribuyen particularmente al logro del Objetivo de Desarrollo Sostenible (SDG) 10.

A través de Prottasha, Faruk pudo acceder a asesoramiento y a apoyo psicosocial y con el tiempo logró recuperarse de su condición traumática. El proyecto también la brindó capacitación para diversificación en materia de medios de sustento y apoyo para poder lanzar su propio negocio de cultivo de camarones.

Faruk Ahmed comparte sus experiencias en un taller de promoción. Foto: BRAC

Gracias al asesoramiento recibido, Faruk logró darse cuenta de que su vida hubiera sido muy distinta si él hubiera tenido acceso a esa información antes de irse de Bangladesh. Estaba totalmente decidido a ayudar a otras personas que tal vez debían enfrentar desafíos similares, de modo que se unió al Comité del Foro de Migración local el cual incluye docentes, líderes religiosos, hombres de negocio, y migrantes retornados de la comunidad local, ayudando a sensibilizar a la comunidad, en especial a quienes quieren migrar, acerca de los beneficios de hacerlo de manera segura, de la importancia de la reintegración y de la necesidad de saber manejar las remesas.

Como miembro del Foro, Faruk es responsable de que los potenciales migrantes tengan conocimiento de los riesgos de la migración irregular, de que mejoren su conocimiento de sus derechos como migrantes, y de brindarles la información necesaria para que puedan tomar decisiones informadas. Con regularidad él comparte sus propias experiencias, y con frecuencia pone el acento en el hecho de que es muy afortunado de seguir con vida. También ayuda a las familias a manejar las remesas que reciben.

Faruk Ahmed le habla sobre migración segura a los habitantes locales en un stand mientras comparten un té. Foto: BRAC

Faruk se siente muy contento de poder ayudar a potenciales migrantes para que tomen decisiones informadas. “Me considero muy afortunado de poder participar de esta actividad tan noble. No quiero que mis hermanos o hermanas de mi comunidad pasen por aquello de lo cual yo mismo fui víctima. Ese es mi mayor deseo hasta el día de mi muerte”, dice.

Por medio de su trabajo voluntario, Faruk ha ayudado a otros migrantes, por ejemplo en la coordinación de arbitraje comunitario para la devolución de 250.000 BDT (2.962 dólares) a un migrante que fue víctima de falsificaciones; o evitar que una mujer migrante pagara la suma de 30.000 BDT (355 dólares) a un intermediario que quería embaucarla; o alentar a un retornado de Italia a que invierta en bienes que le generarían un mejor ingreso que la construcción de una vivienda.

La participación comunitaria de Faruk no ha pasado desapercibida. “Es un gran placer ver cómo un retornado, que tuvo que enfrentar tantas desgracias, ahora está ayudando a otros para que no les ocurra lo mismo”, ha dicho Bebasish Torofder, coordinador en terreno del Proyecto Prottasha. “Faruk no solamente nos está ayudando a concientizar a toda la comunidad sino que en general él hace que todas nuestras tareas sean más sencillas”.

Faruk Ahmed en su comunidad en Paikgacha, Khulna. Foto: BRAC

Es por medio de iniciativas de concientización y el trabajo de foros sobre migración muy activos, como el de Faruk, que se logra que las comunidades tengan un mayor conocimiento de la migración incluyendo información sobre los costos de la misma, las rutas, cómo manejar las remesas, apoyo de reintegración y las diferentes capacidades necesarias para los mercados laborales en el exterior.

Por medio de Prottasha, se pudieron establecer foros sobre migración en 60 sub-distritos en todo Bangladesh y, por medio de iniciativas de concientización, los miembros de la comunidad pueden ahora acercarse a organizaciones y autoridades gubernamentales orientadas a la migración para recibir información y asesoramiento. Esto ha traído como consecuencia una mejor gobernanza de la migración a nivel de distrito y ha contribuido a reducir la vulnerabilidad de potenciales migrantes ante la explotación y la trata de personas.

Esta historia fue escrita por Md Sariful Islam, Oficial Nacional de Comunicaciones de la OIM en Bangladesh, Tel: +8801915631608, Correo electrónico: mdsislam@iom.int